(Expansión, 20-03-2025) | Fiscal
La Comisión Europea presentó ayer el Libro Blanco de la Defensa, un plan estratégico para fortalecer la capacidad militar del continente de cara a 2030 ante el creciente panorama de amenazas geoestratégicas. El documento pone énfasis en que el aumento del gasto en Defensa debe beneficiar a la industria europea y destaca la necesidad de actuar de manera inmediata.
Bruselas insta a los Estados miembros a activar, antes de que termine abril, la cláusula de escape de las reglas fiscales nacionales. Esta medida permitirá incrementar la inversión militar en hasta 1,5 puntos del PIB, sin que se compute en el déficit, dado que el nivel actual del 2% se considera insuficiente. "La intención no es entrar en guerra, sino estar listos ante cualquier escenario", explicó Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la UE, alineándose con el principio defendido por Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea: "Si Europa quiere evitar la guerra, debe estar preparada para enfrentarla".
Por su parte, el comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, señaló amenazas concretas. Basándose en información de Inteligencia de Alemania y Dinamarca, advirtió que Rusia podría poner a prueba el artículo 5 de la OTAN antes de 2030. Ante el posible repliegue de Estados Unidos en su papel como garante de la seguridad europea, Kubilius subrayó la importancia de que la UE refuerce su propia defensa. "No podemos depender de 340 millones de estadounidenses para proteger a 450 millones de ciudadanos europeos frente a 140 millones de rusos que no han logrado derrotar a 38 millones de ucranianos", argumentó.
El Libro Blanco también advierte sobre el aumento de la influencia de regímenes autoritarios como China, que buscan imponer su control en la economía y sociedad europeas. El documento detalla la implementación del plan "Rearmar Europa", con el que la Comisión Europea busca movilizar 800.000 millones de euros para reforzar la inversión en Defensa. De esta cantidad, 650.000 millones deberán provenir de los presupuestos nacionales, razón por la cual Bruselas insta a activar la cláusula de escape en un mes, permitiendo excluir del déficit un incremento del gasto en Defensa de hasta 1,5 puntos del PIB.
En el caso de España, esta medida representaría unos 24.000 millones de euros. No obstante, como su actual inversión militar es inferior al 1,3% del PIB, es probable que el esfuerzo requerido supere este margen. La Comisión Europea plantea que los Estados puedan aplicar esta cláusula durante un periodo de cuatro años, con posibilidad de ampliación, para facilitar programas de inversión a largo plazo, como los impulsados por Alemania.
Además de la inversión nacional, el plan contempla la movilización de 150.000 millones de euros a través de un nuevo fondo comunitario denominado SAFE (Security and Action for Europe). Este mecanismo permitirá realizar compras conjuntas de armamento, reduciendo costos y fortaleciendo la industria europea. Inicialmente, se propuso que el SAFE se financiara con eurobonos, pero la falta de consenso ha llevado a optar, por el momento, por préstamos respaldados por el presupuesto de la UE.
El Libro Blanco establece que las empresas proveedoras de armamento financiadas por SAFE deberán tener su infraestructura y producción ubicadas en la UE, en un país de la EFTA (Noruega, Islandia, Liechtenstein y Suiza) o en Ucrania. Además, al menos el 65% de los componentes de los equipos adquiridos deben proceder de estos territorios. Este enfoque excluye a proveedores tradicionales como Estados Unidos, que suministra dos tercios del armamento importado por los países de la OTAN, así como a otros aliados como Reino Unido y Turquía.
Las compras conjuntas podrán ser realizadas por al menos dos Estados miembros, o por un país de la UE junto a Ucrania. También podrán participar naciones con acuerdos de seguridad con la UE, como Noruega, Moldavia, Japón, Corea del Sur, Macedonia del Norte y Albania. Además, Bruselas plantea eximir estas adquisiciones del pago de IVA.
El comisario europeo de Defensa resumió los principales objetivos del Libro Blanco en cuatro ejes: Aumentar el gasto en Defensa, con la meta de alcanzar un 3,5% del PIB conjunto de la UE. Fortalecer la industria de Defensa europea, reduciendo la fragmentación del sector. Cerrar brechas de capacidad, garantizando la producción de armamento, municiones y nuevas tecnologías militares. Incrementar el apoyo a Ucrania, reforzando su capacidad de defensa ante la agresión rusa. Con esta iniciativa, Bruselas busca no solo mejorar la seguridad de Europa, sino también convertir la inversión en Defensa en un motor de crecimiento para la economía comunitaria.