(El Economista,02-04-2025) | Fiscal

El Impuesto sobre la Renta (IRPF) y las cotizaciones a la Seguridad Social, tanto las aportadas por el trabajador como por la empresa, junto con el IVA, generan en España una carga fiscal que representa el 47,8% del salario bruto medio de los asalariados. Este porcentaje supone un aumento de casi cuatro puntos respecto a 2023, según el estudio Impuestómetro 2025 del Instituto Juan de Mariana, al que ha tenido acceso elEconomista.es.

Los analistas de este think tank han realizado sus cálculos tomando como referencia un salario medio de 30.237 euros brutos anuales. A partir de esta cifra, han evaluado el impacto de las cotizaciones sociales, el IRPF y el IVA. "El coste laboral total o salario completo que un empleador debe asumir para contratar a un trabajador con este salario asciende a 39.480 euros", explican en el informe.

De este total, 9.243 euros corresponden a cotizaciones que paga la empresa, 1.959 euros a cotizaciones a cargo del trabajador, 4.270 euros al IRPF y 2.942 euros al IVA. En conjunto, estos tributos suman 18.865 euros anuales, lo que equivale a ese 47,8% del coste laboral. "Para que un trabajador pueda gastar 100 euros, su empleador debe desembolsar 191,57 euros", señala Diego Sánchez de la Cruz, coordinador del estudio.

El informe también subraya que, si se incluyen impuestos municipales como el IBI, la carga fiscal media por contribuyente se incrementa en unos 705 euros anuales. En 2022, el salario medio en España se situaba en 26.948,87 euros brutos al año, es decir, unos 1.987 euros mensuales. En septiembre de 2024, el Instituto Nacional de Estadística (INE) estimó el salario medio bruto en 2.128,4 euros al mes (aproximadamente 1.924,92 euros netos), lo que equivaldría a un salario bruto anual cercano a los 27.000 euros.

Desde 2018, la carga fiscal en España ha aumentado progresivamente. Entre 2019 y 2023, periodo en el que Pedro Sánchez ha estado al frente del Gobierno, la presión fiscal en España se incrementó en 1,9 puntos del PIB, mientras que en la Eurozona se redujo un 0,9% y en la Unión Europea descendió un 0,1%. A finales de 2023, la presión fiscal en España se situó en el 36,8% del PIB, frente al 40,4% en la Eurozona (que había bajado desde el 41,3% del año anterior) y al 39,8% en la UE (tras descender desde el 40,9%).

El Informe Anual sobre Fiscalidad de la Comisión Europea destacó en 2022 que "el incremento más significativo" en la presión fiscal dentro de la UE se había registrado en España, con un alza cercana a los tres puntos porcentuales en comparación con el año anterior. Un análisis de Funcas publicado en abril de 2024 resaltó que la presión fiscal de los cuatro principales impuestos -IRPF, Impuesto de Sociedades, IVA e Impuestos Especiales- alcanzó en 2022 el 18,2% del PIB, superando en dos décimas el récord previo de 2007, antes de la crisis financiera global.

La fundación señala que estos cuatro impuestos, que representan el 49% de la recaudación tributaria en España, han crecido significativamente tras la pandemia. En 2023, su recaudación pasó del 16,6% al 17,8% del PIB, alcanzando niveles récord. Según los últimos datos del Ministerio de Hacienda, en 2024 la recaudación total ascendió a 294.734 millones de euros, un 8,4% más que el año anterior.

En detalle, la recaudación del IRPF aumentó un 7,6%, impulsada por el incremento en el número de afiliados a la Seguridad Social; la del Impuesto de Sociedades creció un 11,5% debido a mayores beneficios empresariales; la del IVA se elevó un 7,9%; y la de los Impuestos Especiales subió un 6,6%, impulsada principalmente por el alza del Impuesto sobre Hidrocarburos.

Ante este escenario, una de las principales peticiones dirigidas al Ministerio de Hacienda, liderado por la vicepresidenta primera María Jesús Montero, es la deflactación del tramo estatal del IRPF. Este mecanismo ajustaría los tramos del impuesto en función de la inflación, evitando que los incrementos salariales destinados a compensar la pérdida de poder adquisitivo empujen a los contribuyentes a tramos impositivos superiores, aumentando así su carga fiscal.

El Registro de Economistas y Asesores Fiscales (REAF) estima que, si se aplicara esta medida, los contribuyentes con ingresos medios y bajos ahorrarían entre 200 y 425 euros anuales, mientras que para las rentas más altas el ahorro podría alcanzar los 1.500 euros por persona. No obstante, desde el Ministerio de Hacienda argumentan que esta medida beneficiaría principalmente a los contribuyentes con mayores ingresos y defienden la aplicación de otras fórmulas a través de deducciones fiscales.

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