(El País, 02-04-2025) | Mercantil, civil y administrativo
Según los datos definitivos publicados por el Banco de España, la deuda ha experimentado una reducción de 3,3 puntos en el último año, situándose 20 puntos por debajo de los niveles más críticos durante la crisis sanitaria. También la deuda de las comunidades autónomas, que afrontan una elevada presión de gasto debido a su responsabilidad en la prestación de servicios esenciales como la sanidad y la educación, sigue una tendencia descendente. Su ratio de endeudamiento encadena cuatro años de caída y en 2024 disminuyó seis décimas, alcanzando el 21,1% del PIB. Se trata del nivel más bajo desde 2013, cuando estalló una crisis de deuda que puso en jaque la estabilidad del euro. Además, todas las autonomías redujeron su nivel de deuda en relación con el PIB el año pasado, salvo Murcia. Sin embargo, los niveles de endeudamiento siguen estando muy por encima de los objetivos fijados por las normas fiscales, tanto para el conjunto del país (60%) como para las comunidades autónomas.
En términos generales, las regiones deberían mantener su deuda por debajo del 13% del PIB, un límite que a finales de 2024 solo cumplían cuatro comunidades: Madrid, Canarias, Navarra y el País Vasco. Estas dos últimas cuentan con un modelo de financiación propio que, según los expertos, les otorga más recursos por habitante. Precisamente, el sistema de financiación es un factor clave en la situación económica de cada autonomía.
Las comunidades más perjudicadas por el actual modelo de financiación, la Comunidad Valenciana y Murcia, son también las que presentan un mayor nivel de endeudamiento. La Comunidad Valenciana lidera el ranking con una deuda del 40,7% del PIB, aunque logró reducirla en nueve décimas el año pasado. Murcia, por su parte, ocupa el segundo puesto con un 31,5% del PIB y fue la única autonomía que incrementó su endeudamiento en 2024, sumando 1,4 puntos más. En el lado opuesto se encuentra Cantabria, que logró la mayor reducción anual, con una bajada de 1,7 puntos hasta el 18,1% del PIB, situándose entre las regiones con una mejor financiación.
El endeudamiento autonómico comenzó a dispararse tras la crisis financiera y, desde 2011, supera el umbral fijado. Alcanzó su punto máximo en 2020, cuando rozó el 27% del PIB, pero desde entonces ha iniciado una trayectoria descendente. Este descenso ha sido posible, en gran parte, gracias al apoyo del Estado, que mantuvo los recursos del sistema de financiación a pesar del colapso económico durante la pandemia, destinó fondos adicionales para garantizar los servicios públicos esenciales y otorgó ayudas frente a la crisis inflacionaria, además de los recursos recibidos de la Unión Europea. Sin embargo, si en lugar de analizar el endeudamiento en función del PIB se observa el volumen absoluto de la deuda, los datos de 2024 muestran un incremento: el pasivo autonómico ascendió en diciembre hasta los 336.000 millones de euros, lo que supone un aumento interanual del 3,3%.
Más de la mitad de la deuda de las comunidades está en manos del Estado, ya que el Gobierno central tuvo que intervenir durante la crisis financiera mediante la creación de mecanismos de liquidez, proporcionando préstamos asequibles a aquellas regiones que no podían acceder a financiación en los mercados debido a los elevados intereses exigidos. Este alto nivel de endeudamiento es un elemento clave en la propuesta de condonación de deuda acordada entre el PSOE y ERC, actualmente en negociación. Aunque inicialmente estaba enfocada en la deuda que Cataluña mantiene con el Estado, el acuerdo extiende la posible quita a la deuda con inversores privados y a todas las comunidades de régimen común -exceptuando Navarra y el País Vasco-, con un importe total de 83.000 millones de euros.
Sin embargo, esta condonación aún no se refleja en los datos presentados por el Banco de España, ya que su aplicación dependerá de cómo evolucionen las negociaciones. Su implementación requeriría la aprobación de una ley orgánica, y varios líderes autonómicos del PP la consideran una medida problemática. Además, hay regiones con un nivel de endeudamiento tan elevado que, incluso con una reducción parcial de su pasivo, seguirían sin poder acceder a los mercados financieros, como es el caso de Cataluña, la Comunidad Valenciana y Murcia. Según un informe del centro de estudios Fedea, para alcanzar los objetivos de reducción de deuda, las autonomías deberían realizar ajustes anuales equivalentes al 0,5% del PIB durante la próxima década.