(El País, 27-03-2025) | Mercantil, civil y administrativo
A pesar de la débil actividad en la eurozona, como si la evolución de sus socios comerciales no tuviera un impacto significativo, la economía española aceleró su crecimiento en 2024. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado que el Producto Interior Bruto (PIB) aumentó un 3,2% el año pasado, superando el 2,7% registrado en 2023. En lugar de ralentizarse junto con la eurozona, España sorprendió con un notable impulso.
El principal factor detrás de este crecimiento ha sido el consumo de los hogares, que aumentó un 2,8% y ganó fuerza progresivamente a lo largo del año. Este dinamismo se vio favorecido por la moderación de los precios, la subida media de los salarios en un 5%, el incremento de la población debido a la llegada de inmigrantes, la reducción de los tipos de interés y la continuidad de algunas ayudas públicas destinadas a mitigar los efectos de la inflación. También influyó el aumento del 8,5% en las pensiones, lo que impulsó el ahorro. Todo ello se ha reflejado en un mayor consumo de bienes duraderos y en el crecimiento de sectores como la hostelería, el comercio y el transporte. Desde la pandemia, el consumo había mostrado un desempeño más lento en comparación con otras variables, afectado por la crisis inflacionaria. Sin embargo, ahora se ha convertido en el principal motor de la economía, aunque en términos per cápita aún está recuperando los niveles previos a la crisis sanitaria.
Otros tres factores han sido clave para que el crecimiento económico en 2024 superara incluso la contribución del consumo privado. En primer lugar, la llegada de inmigrantes impulsó el mercado laboral, generando cerca de 500.000 nuevos empleos, de los cuales el 88% fueron ocupados por extranjeros o personas con doble nacionalidad. En segundo lugar, el turismo alcanzó cifras récord tras la pandemia y, a pesar de cierta desaceleración, creció un 11% interanual, contrarrestando el estancamiento de las exportaciones de bienes, a pesar del alza de los precios. En tercer lugar, el gasto público mantuvo su fortaleza, con un incremento del 4,1%, sustentado en gran parte por el gasto de las comunidades autónomas y una recaudación fiscal impulsada por la inflación.
Gracias a estos factores, la demanda interna aportó 2,8 puntos al crecimiento del PIB. El incremento trimestral también sorprendió con un 0,8%, una cifra ya anticipada por el INE, que confirma una tendencia de seis trimestres consecutivos con avances del 0,7% o superiores. Según el Ministerio de Economía, en 2024 España contribuyó con el 50% del crecimiento total de la eurozona. María Jesús Fernández, analista de Funcas, destaca que este crecimiento ha estado liderado por el consumo privado y público, junto con una recuperación de la inversión en el tramo final del año, cuya sostenibilidad en 2025 aún está por determinar.
Otro dato positivo es el repunte de la inversión, que creció un 3% anual impulsado por la adquisición de bienes de equipo y el sector de la construcción, en un entorno de reducción de tipos de interés y un mayor despliegue de los fondos europeos. Tras varios años de debilidad, la inversión despegó con fuerza a finales de 2024. No obstante, la inversión privada sigue sin alcanzar los niveles previos a la pandemia, lo que plantea un desafío para el crecimiento a largo plazo. La salida de 200.000 millones de euros al extranjero en 2024 representa una fuga de recursos que podrían haberse destinado a la inversión nacional. Según Rafael Doménech, economista del BBVA, esta tendencia, señalada por el expresidente del Banco Central Europeo Mario Draghi como un problema para toda Europa, es aún más pronunciada en España.
Por otro lado, la productividad, un punto débil de la economía española desde la pandemia, mostró signos de recuperación. Tradicionalmente, un crecimiento impulsado por la inmigración, el turismo y el gasto público no favorece un aumento de la productividad. Sin embargo, en 2024 esta variable comenzó a mejorar, con un incremento interanual del 1,1% por trabajador a tiempo completo y del 0,6% por hora trabajada.
A pesar de estos avances, los efectos de la desaceleración europea ya se reflejan en los datos. A finales de 2024, el sector exterior mostró signos de debilidad: las exportaciones apenas crecieron un 0,1% trimestral, afectadas por la caída en la venta de bienes. Al mismo tiempo, las importaciones aumentaron un 1,4% trimestral debido al impulso de la demanda interna, lo que resultó en una contribución negativa del sector exterior al crecimiento en el último trimestre del año. Destaca también el fuerte aumento del gasto de los españoles en turismo en el extranjero, con un alza interanual del 13%.
En cuanto al impacto de la DANA en la actividad económica, Doménech señala que apenas ha tenido efectos visibles en los datos macroeconómicos, aunque podría haber impulsado en cierta medida la compra de maquinaria y vehículos, favoreciendo las importaciones.
"El cierre de 2024 confirma el buen inicio previsto para 2025 y refuerza las proyecciones de crecimiento superiores al 2,5% para este año", afirma Antonio Madera, economista jefe de EthiFinance. Además, apunta que el crédito empresarial empieza a mostrar una leve recuperación, lo que podría indicar que la mejora de la inversión se está consolidando.