(Expansión, 31-03-2025) | Mercantil, civil y administrativo

La Unión Europea será una de las más perjudicadas por los aranceles recíprocos, los cuales aún no han sido definidos y probablemente se retrasen algunas semanas debido a la falta de tiempo de la Casa Blanca para establecer un marco legal sólido. A pesar de los intensos esfuerzos de negociación liderados por Bruselas, se espera que la tasa arancelaria ronde el 20%, cinco puntos por debajo del 25% inicialmente previsto, y que se aplique sin excepciones a todas las importaciones. En particular, el sector agrícola contará con un tratamiento específico.

Asimismo, ese mismo día entrará en vigor un arancel del 25% para la industria automotriz, y se especula sobre la posibilidad de aplicar un gravamen similar a los sectores farmacéutico y de semiconductores. Además, Trump ya ha firmado una orden ejecutiva para imponer, a partir del 2 de abril, un 25% de tarifa a cualquier transacción comercial con Estados Unidos realizada por países que adquieran petróleo y gas de Venezuela, lo que afectará a naciones como España. También ha revocado los permisos a petroleras como Repsol para exportar crudo venezolano. Estas medidas se suman a los aranceles sobre el acero y el aluminio, vigentes desde mediados de marzo.

Bruselas ha advertido que responderá con tarifas de represalia "proporcionales" a esta nueva ofensiva y evalúa sancionar las exportaciones de servicios estadounidenses, incluidas las operaciones de las grandes tecnológicas de Silicon Valley. En este ámbito, la UE cuenta con una ventaja estratégica, ya que Estados Unidos mantiene un superávit comercial anual superior a 100.000 millones de euros en servicios, mientras que en bienes presenta un déficit superior a 150.000 millones.

Si se concreta, esta respuesta se sumaría a las represalias ya anunciadas en sectores como el textil, las bebidas alcohólicas y la alimentación, tras la imposición de las tarifas siderúrgicas por parte de Trump. El primer paquete de medidas, dirigido a productos estadounidenses por valor de 26.000 millones de euros, estaba previsto para entrar en vigor hoy, pero se postergó hasta mediados de abril mientras continuaban las negociaciones con Washington, especialmente tras la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles del 200% al vino y champán europeos.

Ante la falta de avances en el diálogo con la Casa Blanca, la UE busca fortalecer sus lazos con China y Canadá, países que también se han visto afectados por los aranceles de Trump. De hecho, China ya es el principal proveedor de importaciones extracomunitarias de Europa, con una cuota del 21,3%, y el tercer mayor destino de las exportaciones, con un 8,3%. Se espera que esta participación aumente en los próximos meses para compensar la caída del comercio con Estados Unidos, la segunda y tercera mayor economía del mundo.

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