(El Mundo, 27-03-2025) | Mercantil, civil y administrativo

El presidente del Gobierno ha prometido a sus socios aumentar la inversión en seguridad y defensa sin reducir el gasto social ni medioambiental, aunque evitó concretar la cifra exacta del incremento o especificar qué parte deberá pasar por el Parlamento. El aumento del presupuesto en defensa que España necesita para cumplir con sus compromisos internacionales dentro del plan de rearme europeo se canalizará a través de un Plan Nacional de Industria de Defensa, que se presentará "antes del verano", según anunció ayer Pedro Sánchez, sin precisar aún el impacto presupuestario de esta medida.

"Vamos a reforzar la inversión en seguridad y defensa sin recortar ni un solo céntimo del gasto social o medioambiental", aseguró el presidente ante el Congreso de los Diputados. Su declaración buscaba calmar las reticencias de sus socios parlamentarios de izquierda, tradicionalmente reacios a un aumento del presupuesto militar. Sin embargo, lejos de conseguir respaldo, recibió críticas tanto desde la oposición como desde su propio bloque, exigiéndole mayor claridad en las cifras y en la presentación de los Presupuestos.

El conflicto entre Rusia y Ucrania, sumado al cambio de postura de la Administración estadounidense tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, ha generado un nuevo escenario en el que "ya no podemos dar por hecho que otros protegerán nuestro espacio aéreo, nuestras infraestructuras o nuestras fronteras. Debemos hacerlo nosotros mismos", advirtió Sánchez, haciendo un llamamiento a reforzar una política de defensa europea común.

En este contexto, Sánchez anunció que "antes del verano" lanzará un "gran Plan Nacional para el desarrollo e impulso de la tecnología y la industria de seguridad y defensa en España". Inspirado en el Plan de Recuperación, este programa concentrará la mayor parte de la inversión adicional necesaria para cumplir con los compromisos europeos y fomentará la colaboración entre el sector público y privado.

El objetivo es lograr "un avance tecnológico e industrial en España", con aplicaciones tanto civiles como militares, que fomente "la creación de nuevas empresas, el crecimiento de pymes y startups locales", además de mejoras en la formación, una mayor protección fronteriza y el desarrollo de infraestructuras más resilientes.

Además, ante las crecientes amenazas híbridas y cibernéticas, el presidente aseguró que se seguirá modernizando el equipamiento de las Fuerzas Armadas, reforzando la seguridad del espacio aéreo y las fronteras, mejorando la capacidad de respuesta ante ciberataques y desinformación extranjera, y participando en las estrategias europeas de disuasión, que incluyen inteligencia, logística, mando y defensa aérea.

"Los europeos y los españoles no somos una amenaza para nadie, pero tampoco queremos sentirnos amenazados. No atacaremos ningún territorio, pero defenderemos nuestro modelo de vida con la mejor tecnología y talento", afirmó Sánchez, destacando que esta inversión también servirá para fortalecer la industria y el empleo en España.

No obstante, el presidente evitó detallar cuánto aumentará el gasto en defensa, a la espera de definir los recursos que la Unión Europea podrá proporcionar. Reiteró su petición a Bruselas de una financiación compartida y la creación de un Ejército europeo común.

Sánchez aseguró que su Gobierno respalda los planes de rearme de la Comisión Europea, aunque cuestionó su denominación. Apoyó la activación de cláusulas que permitan incrementar el gasto en defensa sin afectar otras partidas, la creación del fondo SAFE para la compra conjunta de armamento y el respaldo del Banco Europeo de Inversiones (BEI), aunque aclaró que España no recurrirá a la flexibilización de fondos estructurales.

Aun así, reconoció que quedan aspectos clave por definir, especialmente en cuanto al financiamiento y la cantidad exacta que deberá invertirse. Por ahora, aseguró, "solo hay especulaciones". Lo que sí dejó claro es que España cumplirá con su compromiso con la OTAN de destinar el 2% del PIB a defensa, por "compromiso europeísta" y "responsabilidad" en materia de seguridad. No obstante, garantizó que "mientras este Gobierno esté en pie y yo siga siendo presidente, este refuerzo en seguridad no se hará a costa del Estado del bienestar".

Sánchez señaló que la hoja de ruta estatal para la inversión en defensa se esclarecerá en las próximas semanas, una vez se definan los mecanismos de financiación europeos. Se comprometió a informar al Congreso y a someter al Parlamento todo lo que legalmente corresponda, aunque dejó abierta la posibilidad de aprobar incrementos en el gasto militar sin su aprobación directa, a través de reasignaciones presupuestarias o del uso del Fondo de Contingencia.

Esta falta de precisión fue criticada por el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, quien reprochó a Sánchez comparecer tarde "para no decir nada". No obstante, aseguró que "el PP no es un obstáculo para un pacto de Estado en defensa, el problema es su Gobierno", en alusión a las diferencias internas con Sumar y otros aliados parlamentarios.

La sesión evidenció estas discrepancias. Sumar, Podemos, Bildu y BNG rechazaron el aumento del gasto militar, argumentando que "más inversión en defensa no equivale a más seguridad". ERC, por su parte, advirtió que el principal beneficiado de esta medida será Estados Unidos. Solo PNV y Junts respaldaron a Sánchez, aunque exigieron más concreción. Tanto PP como Sumar y ERC reclamaron al Gobierno la presentación de los Presupuestos, a lo que Sánchez respondió que podría hacerlo ya con vistas a 2026.

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