(El País, 02-04-2025) | Mercantil, civil y administrativo
La Comisión Europea no descarta ninguna opción dentro de su arsenal comercial para responder a los aranceles masivos que Estados Unidos planea anunciar este miércoles. Entre las medidas que podría tomar Bruselas se encuentran la imposición de aranceles adicionales, la aplicación de gravámenes sobre servicios o incluso otras acciones extraordinarias. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, dejó claro en la víspera del anuncio de Washington que la Unión Europea tiene múltiples herramientas para responder. "Europa dispone de muchas cartas, desde el comercio hasta la tecnología, pasando por el tamaño de nuestro mercado. Sobre esta fortaleza basamos nuestra respuesta para actuar con determinación. Todas las opciones están sobre la mesa", aseguró ante los eurodiputados. No obstante, la dirigente subrayó que la UE prefiere alcanzar una solución negociada, aunque se aproxima a la negociación desde "una posición de fuerza".
Desde la perspectiva europea, desatar una guerra comercial sería un error, ya que perjudicaría a todas las partes involucradas. Von der Leyen advirtió en el Parlamento Europeo, en Estrasburgo, que los aranceles son, en esencia, impuestos que terminarán pagando los ciudadanos. "En Estados Unidos, encarecerán la comida y los medicamentos, impulsarán la inflación y harán que las fábricas tengan que pagar más por los componentes europeos, lo que pondrá en riesgo empleos. Además, añadirán más burocracia y complicaciones en las aduanas, generando problemas para los importadores norteamericanos", explicó.
La presidenta de la Comisión reiteró que el objetivo de la UE es resolver el conflicto comercial abierto por Donald Trump mediante el diálogo, pero advirtió que Bruselas evaluará cuidadosamente las medidas anunciadas por Washington antes de definir su respuesta. "Queremos una solución negociada. Sin embargo, si es necesario, protegeremos nuestros intereses, nuestra ciudadanía y nuestras empresas. Europa no ha provocado esta confrontación y no busca represalias, pero está preparada para tomarlas si es imprescindible", afirmó.
Aunque Von der Leyen no detalló las medidas específicas que se podrían adoptar, dejó entrever que la Comisión Europea contempla una amplia gama de respuestas. Estas incluirían la imposición de aranceles a productos estadounidenses, gravámenes sobre los servicios financieros, tecnológicos o digitales, e incluso restricciones a ciertos bienes o servicios provenientes de EE. UU. En caso de optar por esta última vía, Bruselas utilizaría el instrumento anticoerción, una herramienta legal creada en respuesta a las políticas comerciales de Trump en su primer mandato, la cual permite imponer sanciones a sectores específicos o restringir la participación de empresas extranjeras en licitaciones públicas. La Comisión aún debate internamente si recurrir a esta herramienta.
La inquietud por los posibles aranceles de Trump se extiende por toda Europa. El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, reconoció la gran preocupación que generan estas medidas, ya que afectan a múltiples sectores económicos. Según Escrivá, este cambio en la política comercial global puede distorsionar significativamente el crecimiento económico, con posibles efectos negativos incluso para la propia economía estadounidense. Además, advirtió sobre las consecuencias en la inflación.
El Gobierno español apuesta por el diálogo para preservar una relación comercial mutuamente beneficiosa con Estados Unidos. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, insistió en la necesidad de resolver la situación mediante la negociación y reiteró que, si fuera preciso, la UE utilizaría los mecanismos disponibles para proteger su mercado único. "Los europeos creemos en el libre comercio y en la capacidad de resolver las diferencias a través del diálogo", subrayó Albares, recordando que la relación comercial entre ambas potencias es la más importante del mundo.
Por su parte, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, pidió una respuesta coordinada por parte de la UE para minimizar el impacto de una posible guerra comercial. "Si esto sucede, Europa debe actuar con unidad y reforzar su mercado interno para que las consecuencias sean lo menos perjudiciales posible para la economía de los 450 millones de ciudadanos de la UE", expresó.
La relación comercial entre la UE y Estados Unidos es la más intensa a nivel global, con un volumen de importaciones y exportaciones de bienes que asciende a 975.000 millones de dólares (900.000 millones de euros), generando un superávit de 235.571 millones de dólares para Europa. En cambio, en el sector de servicios, la balanza es favorable a Estados Unidos, con un saldo positivo de 75.617 millones de dólares.
Desde Washington, Trump se ha enfocado exclusivamente en el déficit comercial estadounidense en bienes, argumentando que la relación es injusta para su país. Bruselas, en cambio, insiste en que al incluir el comercio de servicios, el balance es mucho más equitativo de lo que pretende hacer creer la Administración estadounidense.