(El Economista, 28-03-2025) | Mercantil, civil y administrativo
Hace unos meses, la mayoría de los expertos coincidía en que el sector bancario había agotado su margen de crecimiento tras un 2024 excepcional, impulsado por el entorno de tipos de interés elevados. Sin embargo, las dudas sobre la capacidad de los bancos centrales, especialmente del BCE, para continuar reduciendo los tipos han generado un nuevo impulso para el sector en este inicio de año.
Como resultado, el índice que agrupa a la banca de la eurozona acumula ya una subida superior al 30% a falta de dos sesiones para cerrar el primer trimestre, alcanzando niveles no vistos desde 2010. Además, la incertidumbre sobre la inflación, junto con el programa de rearme europeo y el paquete de estímulo alemán, han añadido más combustible al alza de las entidades financieras en bolsa. Un ejemplo destacado es Santander, que ha logrado superar los 100.000 millones de euros de capitalización bursátil, algo que no ocurría desde hace una década.
En contraste, la situación en Estados Unidos es diferente. A comienzos de año, las expectativas sobre la inflación en el país eran elevadas, lo que limitaba las previsiones a un par de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal en 2025. En este contexto, la banca estadounidense parecía encaminada a disfrutar de otro año con el precio del dinero en niveles históricamente altos. Sin embargo, el plan de Donald Trump de reducir el gasto fiscal y establecer aranceles a las importaciones ha generado incertidumbre sobre el crecimiento económico, lo que ha impactado en la confianza del consumidor y en las previsiones del PIB, afectando al sector bancario.
Debido a ello, los bancos estadounidenses han mostrado un desempeño inferior al de sus homólogos europeos, lo que ha reducido la diferencia de tamaño entre ambas regiones. En estos primeros tres meses del año, la brecha de capitalización entre las 10 mayores entidades de cada lado del Atlántico se ha reducido en cerca de 92.000 millones de euros, lo que equivale a un 6,4%.
A pesar de esta convergencia, las diferencias siguen siendo notables. El conjunto de los 10 bancos más grandes de Estados Unidos supera los 2 billones de euros en capitalización bursátil. De hecho, JP Morgan, la mayor entidad financiera norteamericana, por sí sola tiene un valor superior al de los 10 principales bancos europeos, cuya capitalización conjunta asciende a 690.652 millones de euros tras las recientes subidas en bolsa.
En el ámbito de las valoraciones, muchas entidades han alcanzado ya su techo de crecimiento. En España, por ejemplo, solo Santander mantiene un margen de subida según las estimaciones del consenso de analistas de Bloomberg. En el conjunto de las 10 principales entidades europeas, solo Nordea presenta un potencial de revalorización superior al 10%. En cambio, en Wall Street, a excepción de JP Morgan, los otros nueve grandes bancos cuentan con perspectivas de crecimiento superiores al 10%, y cinco de ellos incluso superan el 20% de potencial de revalorización en los próximos 12 meses.